Home Emprendimiento EL VIAJE DE UN EMPRENDEDOR QUE QUIERE CAMBIAR AL MUNDO

EL VIAJE DE UN EMPRENDEDOR QUE QUIERE CAMBIAR AL MUNDO

  • Soy uno de tantos emprendedores en América Latina cuyo sueño es cambiar el mundo. Cinco años y medio después de haber fundado mi primera empresa, pensaba constantemente en la manera de hacer visibles a tantas personas como fuese posible para lograr inspirar a otros a través de sus historias.

EL VIAJE DE UN EMPRENDEDOR QUE QUIERE CAMBIAR AL MUNDO
Creo en las personas, en las empresas, en las instituciones, en los gobiernos, creo en el mundo y en nuestra capacidad de hacer la diferencia: Álvaro Naza.

Me llamo Álvaro Daza, soy uno de tantos emprendedores en América Latina cuyo sueño es cambiar el mundo. Cinco años y medio después de haber fundado mi primera empresa y algunos años después de haber cofundado la Comisión de Juventud en el Congreso de la República de Colombia y la Alianza por el Emprendimiento e Innovación, pensaba constantemente en la manera de hacer visibles a tantas personas como fuese posible para lograr inspirar a otros a través de sus historias.

Hace tiempo inicié una aventura que, en principio era un objetivo personal para conectar personas alrededor de un mensaje “juntos podemos cambiar el mundo”. Mi idea era hacer un viaje alejado por completo de mi zona de confort; consistiría en recorrer 9 países, vendiendo pulseras rojas a modo de la historia del hilo rojo (ver tradiciones de Asia) para conectar 2,000 historias de emprendimiento. Una vez todo listo, el segundo paso fue contarle a mi familia -que parecía escéptica y algo preocupada francamente-; luego de conversar y obtener su apoyo haría lo siguiente, consultar con amigos recomendaciones y elaborar los diseños para llevar las pulseras y algunas camisetas con el mensaje a modo de survivor.

Recuerdo que, al hablar con Daniel, uno de mis mejores amigos, me dijo que deseaba apoyarme y que estarían dispuestos a comprarme parte de las 2,000 pulseras para que así pudiese regalarlas a personas que estuvieran cambiando el mundo, el resto es historia.

Se sumaron más empresas y pagué parcialmente mi aventura (aún me falta vender 800 pulseras), hoy 46 de 50 días y 8 países después (En México ya estuve en Chetumal, Playa del Carmen, Cancún, Mérida, Campeche, Ciudad del Carmen, Villahermosa, Oaxaca capital, Puebla, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) ya llevo 1,620 historias y 10 días más de camino que estarán dedicados a cambiar el mundo.

Han pasado muchas cosas, al fin y al cabo éste también es un viaje previsto para conectarme nuevamente con mis orígenes, dar valor a cosas que con el tiempo, por el ruido de la sociedad se pierden, y aprender a confiar en un Dios que siempre nos cuida con amor eterno.

Este camino, dónde ya perdí el dinero, dormí en medio de un mercado público, hice recorridos de viaje de 24 horas continuas, comí una vez al día y otras cosas tan buenas y emocionantes, como éstas, es un camino que me recuerda la razón por la que existimos los emprendedores, el gran valor que tiene la paciencia de quienes me han esperado en mis compromisos y de quienes me acompañan en algo que algunas veces por ahora sólo está en mi cabeza.

TE RECOMENDAMOS LEER: La era del compartir: economía colaborativa

Después de todo esto, estoy más que convencido que el mayor de nuestros trabajos debe ser aquel que está orientado a cambiar el mundo, ya he recorrido a la fecha Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, el Salvador, Guatemala, Belice y ahora me encuentro en México (faltaría Estados Unidos) para conectar aún 1,300 historias de las 2,000 propuestas y con ello enviar un mensaje poderoso: “juntos podemos cambiar el mundo”. Unir nuestra voz puede salvarnos, dejar el mesianismo puede liberarnos y trabajar en equipo puede movernos hacia adelante.

No hace falta dejarlo todo para lograrlo, no es necesario abrir una fundación o un gran corporativo, precisamente en eso nos hemos equivocado tanto tiempo, porque hacer un mejor planeta no se trata acerca de nuestro ego, de nuestro orgullo o de si nos conviene o no apoyar a alguien (a propósito que hubo muchos que como no figuraban decidieron no apoyar este viaje y otros que dijeron primero que sí y luego desaparecieron y seguramente así será con todo en su vida) debemos dejar esa mezquindad enfermiza, esa idea tonta que sí no es un contacto entonces no le presento a alguien o me hago el que no oigo y lo ignoro; o nos decidimos a ser una generación distinta o este planeta se va a acabar antes, incluso, de las famosas predicciones que todos conocemos en la ciencia y la religión.

Creo en las personas, en las empresas, en las instituciones, en los gobiernos, creo en el mundo y en nuestra capacidad de hacer la diferencia, creo que si llegaste al final de este texto es porque quieres en lo profundo de tu ser aportar al cambio, es tiempo de pensar menos en un yo y más en un nosotros, es tiempo de cambiar el mundo juntos.

Pdta.

Para sumarte e ir viendo cómo lo estoy haciendo, encuentra la historia en instagram como @alvdaza y si tienen una historia que mostrar estaré más que encantado de ayudar a difundirla (me pueden enviar un mensaje privado para apoyar o para pedir apoyo), vamos a conectarnos para hacer de nuestro hogar, uno dónde todos quepamos. #TOGETHERPODEMOS

#EMPRENDIMIENTO #ENTREPRENEURSHIP

TAMBIÉN PUEDES LEER: Emprendedor, no tengas sólo una idea, ten una meta

Álvaro Daza Hernández Álvaro Daza Hernández, arquitecto y emprendedor con un interés primordial por crear un mundo mejor para todos. Cofundador de la Comisión de Juventud en el Congreso de la República de Colombia. Condecorado como Joven Sobresaliente por la Junior Chamber International 2013, ganador de la Global Scholarship del Istituto Europeo Di Design 2014 y finalista del Global Startup Challenge del Js Innovation Labs India 2015. CEO de Slaboom, un Think Thank de diseño, innovación y emprendimiento. Co-fundador de la Alianza por el emprendimiento y la innovación de Colombia, Embajador global de Entrepreneurs for the Word, Arquitecto en Power Pal' Pueblo, un programa de impacto que beneficia a comunidades vulnerables a través del turismo con propósito y conferencista.