Desde hace más de 25 años el modelo de competencias mexicano ha contribuido en la medida de lo posible a mejorar la productividad y la competitividad de algunos sectores de la economía; su reconocimiento y aceptación ha sobrevivido políticamente a diferentes administraciones.
Las competencias son el conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas que una persona debe tener para desempeñar una función productiva en un contexto de trabajo.
La globalización fortaleció el entorno competitivo para las empresas, provocando que éstas se empezaran a preocupar por la capacitación del factor humano.
El talento humano certificado da certidumbre y garantiza el saber hacer y el saber ser dentro de las organizaciones.
El capital humano contribuye al éxito o fracaso en las empresas: contar con un sistema de gestión de competencias -con sus competencias reconocidas a través de la certificación- facilita la contratación y la no rotación de personal, entre otros factores.
A través de un modelo de gestión de competencias, los procesos para la capacitación, la formación, la evaluación y la certificación del talento humano proporcionarán a las empresas las herramientas necesarias para poder identificar y/o desarrollar este talento humano en funciones críticas y sustantivas, lo cual incrementará la productividad y la competitividad en las industrias o sectores productivos de la economía.
Es momento de capacitar y certificar
Capacitar y/o alinear a las personas con base en estándares oficiales y reconocidos a nivel nacional para que demuestren las mejores prácticas en su contexto laboral.
Contar con capital humano mejor calificado para ocupar los puestos específicos en las diferentes áreas de las empresas.
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Conseguir que los trabajadores respondan mejor a las exigencias del mercado laboral.
Lograr que la capacitación del recurso humano incida en el nivel de desempeño eficiente de las empresas y en el margen de rentabilidad esperada.
Mantener actualizado y en mejora continua al personal en las destrezas y habilidades requeridas por el mercado.
Cada uno de estos aspectos que he podido profundizar gracias a la explicación clara y profunda de mi amigo y aliado estratégico Arturo Rodríguez, quien por mucho es un experto en la certificación de competencias a través de Conocer y de otras instituciones, me ha despertado el genuino interés de platicar con todos nuestros clientes y ver qué tan bien capacitados y certificados tienen a sus talentos.
Personas que sin duda han hecho la diferencia en estos meses complejos, equipos que han aprendido rápidamente lo que significa seguir atendiendo a sus clientes, para que vivan la experiencia de sus franquicias (cualquiera que esta sea) pero ahora cuidando de su salud con los diversos protocolos de bioseguridad que nos ha dejado esta pandemia.
Mis felicitaciones a todos y cada uno de ellos empezando por los propios colaboradores de nuestra firma, de Alcázar & Compañía, que se han fajado en esto que hemos llamado internamente “la economía de guerra”. Es momento entonces de capacitarlos aún mejor y darles un documento que demuestre ante cualquier persona que, efectivamente, han certificado sus talentos, es decir, sus competencias.
Apunte final: si las personas quieren y pueden, generalmente harán bien su trabajo; si lo hacen correcto, generalmente lograrán clientes satisfechos; y si los clientes están contentos, generalmente nos comprarán de nuevo y nos referenciarán con nuevos clientes. El resultado final se verá reflejado entonces en nuestra rentabilidad.
